UNA EUROPA ALEJADA DE CRISTO?

Hace unos días, un periodista francés de un medio gráfico satírico, centenario, de izquierda, en un país donde ésta se halla profundamente dividida, llamado «Le Canard Enchainé», me contactó para darle mi testimonio a raíz de la labor de los Padres Bayoneses -o Betharramitas- en esta región del mundo. Había leído una nota mía de hace unos  siete años aquí y le había interesado particularmente a partir del gran escándalo que rodea a la Orden en Francia, al descubrirse una gran cantidad de vejámenes y abusos sobre distintos ex alumnos/as de uno de sus colegios franceses. 

El escándalo ya revestía ribetes políticos, a partir del testimonio nada más ni nada menos, que de la hija del actual Primer Ministro y ex Ministro de Educación, además de ex alumno betharramita François Bayrou. Buena parte de la elite francesa se formó en esos claustros.

Compartí mi mirada, advirtiéndole que más allá de que se trata de una Orden globalizada, no es lo mismo el contexto europeo que el latinoamericano. Las instituciones que fundaron los Bayoneses, se hallan también, en Paraguay y Uruguay. Aquí vinieron a evangelizar sobre tierras y poblaciones vírgenes, teniendo que adaptarse a estas realidades mientras que en el Viejo Continente, se habituaron a largos períodos de encierro y nula apertura institucional, a lo largo de siglos.

Asimismo, la mezcla con laicos aquí permitieron permear a esa Congregación, con bocanadas de aire fresco, las mismas que nuestro difunto Papa Francisco, nacido y formado en estas tierras, intentó diseminar aunque tal vez infructuosamente en una Europa demasiado secularizada, tanto que ya casi está alejada de Dios.

Hace doce años escribí esto en el diario rosarino 

En cualquier caso, la pedofilia o abusos sexuales parecen ser un mal que no necesariamente se correlacionan con una orden religiosa, católica o no, sino más bien, con el entorno social e institucional en el que habita.

Ojalá todo salga a la luz y finalmente, se apliquen las sanciones morales que correspondan.

LA NOTA POSTERIOR EN EL MEDIO FRANCES

PAPA FRANCISCO: «EL INFIERNO NO EXISTE»?

En el Colegio Sagrado Corazón de Jesús, Congregación de los Padres Bayoneses, procedentes de la frontera franco-española, pasé 12 años de mi vida, recibiendo una sólida formación religiosa (católica) pura en esa institución educativa de la ciudad de Rosario.

En una etapa francamente autoritaria que vivía el país, por aquellos años (1970-1982), incluyendo violencia política «desde abajo», yo recibía dos mensajes con un supuesto por detrás. Por un lado, el Padre Cuasante, que solía andar con un látigo pegándole en los nudillos a los alumnos que rompían sus metegoles cuidadosamente dispuestos para que todos juguemos y el Padre Raymundo Peyroutet, un vasco francés octogenario que nos confesaba, nos retaba y ponía penitencias estratosféricas, aunque ya no nos escuchara, por su sordera. Por el otro, estaban el italiano Padre Bruno Ierullo y el Hermano Juan Casaubon, que nos enseñaban a escalar sierras y montañas, formar sólidos equipos de compañeros con objetivos claros o apreciar la sonrisa y usar el tacto en ocasiones incómodas. Si Cuasante era muy elocuente cuando nos amenazaba con la muerte de los pecadores, atados a una piedra y arrojados al mar desde un acantilado, Juan nos mostraba cómo vivir con alegría mientras desfilaba por el patio, con apenas su sotana y una bufanda, en pleno junio, cuando nos enseñaba a izar la bandera que adoraba. Por una parte, la culpa y el castigo, por la otra, la misericordia y la bondad. Pero obvio, tras este binomio de «palo y zanahoria», había un axioma: «el infierno existe» y a él, iríamos, los pecadores que no nos arrepentíamos o no confesábamos o no estábamos en estado de «gracia divina».

Padre Bruno Ierullo

Padre Domingo Cuasante

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