ANIVERSARIO 208 DEL EJERCITO ARGENTINO

Las primeras películas que vi en mi vida fueron tres militares: “El Santo de la Espada”, protagonizado po el gran actor argentino Alfredo Alcón, en homenaje al General José San Martín; “Bajo el signo de la Patria” con el actor español Ignacio Quiroz, personificando a Manuel Belgrano y, “Güemes: la tierra en armas”, también con Alcón como figura central. Desde pequeño, me encantaba a ir a los desfiles militares, escuchar la Fanfarria “Alto Perú” del Regimiento Granaderos a Caballo, ver a los Patricios y escuchar su Banda “Tambor de Tacuarí”.

Precisamente, fue este último regimiento el primero creado por el Decreto inicial de la Junta Revolucionaria de Mayo, un 29 de mayo de 1810, apenas cuatro días después del estallido de la Revolución en Buenos Aires. De allí en más, se tiñó de gloria en los campos de batalla de Suipacha, en Paraguay, Tucumán y Salta, bajo el mando de Antonio González Balcarce y el propio Manuel Belgrano. Luego, con el fracaso de retomar el Alto Perú, “la posta” la tomó nuestro regimiento afrancesado, pero de caballería, una innovación respecto a Europa: los Granaderos. San Martín, Las Heras, Alvear, Lavalle, lo llevaron a cruzar los Andés: fue una locura pero también una epopeya. Liberaron de los españoles, Chile y Perú y volvieron tras una campaña militar exitosísima.

Otras páginas gloriosas se escribieron en las campañas del desierto contra el indio, la Guerra de la Triple Alianza y ya en el siglo XX, las luchas del “Operativo Independencia”, contra la guerrilla marxista-leninista en el monte tucumano en 1975.

El largo Proceso militar (1976-1982) fue una mancha en su honorable historia, así como antes, los golpes de Estado desde 1930. Más allá de los errores políticos  y la falta de preparación, la Guerra de Malvinas no deja de ser una heroica epopeya contra dos fuerzas de la OTAN. Esa reputación devaluada le hizo pagar una enorme factura a nuestro Ejército. Quedó desprestigiado, vaciado, sin presupuesto y lo que es peor, sin misión. Ojalá nuestra clase dirigente, lo reivindique y haga entender a la sociedad civil que debe separarse lo negativo de lo positivo y, de esa manera, fortalecerlo y devolverle el sentido histórico de defender a nuestra nación.

Ese era el Ejército con el que soñaron San Martín, Belgrano y Güemes y el que yo y muchos alumnos dibujábamos contentos en mis cuadernos de nivel primario.

Acerca de Marcelo Montes

Doctor y Magister en Relaciones Internacionales. Politólogo. Profesor universitario, área Política Internacional. Analista de la política exterior de la Federación Rusa. Investigador. Columnista de medios de comunicación escrita, radial y televisiva. http://consultoriayanalisisrrii.blogspot.com.ar/ https://twitter.com/marceloomontes
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