FUTBOL “CHAMPAGNE” PERO CON SABOR ARGENTINO

En vísperas de la finalísima inédita de Boca Juniors versus River Plate para ganar la Copa Libertadores Edición 2018 y disputar la cumbre del fútbol mundial con Real Madrid en diciembre próximo, me parece apropiado rendirle homenaje al balompié argentino, sobre todo a equipos de un pasado tan victorioso como vistoso.

Fútbol exquisito, atildado, bien jugado, concierto de gambeta, atrevemiento, viveza, punzante. Es cierto, sin demasiada preocupación por la marca y hasta sin velocidad física. El axioma era llegar al arco rival pero jugando, tocando, hasta con paredes dobles. El estilo jamás se traicionaba. No era tan importante defender como atacar, pero aún así, se trataba de equipos con excelentes arquero y defensores. Tal vez, César Luis Menotti, quien acaba de cumplir los 80 años, haya inaugurado esa era, que lograría su cumbre con el campeonato mundial logrado por la Selección Argentina en 1978 y el Mundial Juvenil en 1979. Fueron años gloriosos, que llevaron al país, aún con su caos económico y político, al sitial donde lo terminaran disfrutando Maradona, Kempes y Ramón Díaz, entre otros -hoy, Messi-.

Pero era otro el contexto, muy diferente del actual. Los conocíamos a través de la radio y bastante poco a través de la TV o yendo a sus partidos, pero uno memorizaba los equipos, los titulares eran siempre los mismos y los jugadores tenían un elevado sentido de pertenencia: nacían y se retiraban en sus clubes. Esto permite que muchos de aquellos ídolos históricos sean recordados en vida, inaugurando peñas en el interior del país, siendo reconocidos en los estadios o en las banderas de los hinchas. Es el otro costado del hincha argentino, tan vilipendiado en los medios y hasta la Sociología. Es exigente porque mamó de este fútbol champagne, mucho antes de que llegaran los Platini, Giresse, Zidane, Baggio, Hagi, Laudrup, CR7, Del Piero, Pirlo y tantas otras figuras europeas, para no hablar del rico Brasil.

En este recorrido a modo de pantallazo para los más jóvenes, están mis mejores equipos, los más recordados, los que me tocó ver y disfrutar. No figuran en esta lista privilegiada, el Newell´s de Bielsa de 1990-1991, tampoco el Boca del “Toto” Lorenzo, campeón intercontinental de 1978 ni el Unión de Volken de 1979 o el Estudiantes de Carlos Salvador Bilardo de 1982-1983, entre otros, porque eran y son para mí, lo más cercano al antifútbol, aún cuando tuvieran buenos jugadores. Disfruten de la elite de la delicadeza y la exquisitez:

  • Huracán de 1973. Con Menotti a la cabeza, ese equipo de los Roganti, Leyes, Roma, Chabay, Cantú, Buglione, Basile, Carrascosa, Brindisi, “Fatiga” Russo, Leone, “Lord” Babington, Housemann, Avallay, Larrosa y tantos otros, dejó una huella imborrable en el futbolero argentino. Era un deleite verlos jugar. Tocaban y tocaban, era un equipo con un “timing” precioso y era muy contundente arriba.

  • River de 1975, campeón después de un ostracismo de 18 año, con Angel Amadeo Labruna, como DT. El mejor arquero argentino que yo haya visto, Ubaldo Matildo Fillol en los tres palos, con Landaburu y el malogrado Vivalda de eternos suplentes, Comelles, Saporiti, el “Mariscal” Perfumo -casi en su retiro-, Artico, Daniel Alberto Passarella -quien debutara de tres en un Torneo de Verano-, Héctor López, Juan José López, Reynaldo “Mostaza” Merlo, “Perico” Raimondo, Norberto “Beto” Alonso, Pedro González, Morete y “Pinino” Más, con Jorge Ghiso de suplente. Un 4-3-3 bien definido, muy ofensivo.
  • Talleres de Córdoba de 1977. El mejor equipo del interior por lejos, durante casi un bienio. El mismo que perdió una final del Nacional de ese año, de modo insólito. Con Quiroga o el “Mono” Guibaudo en el arco, Ocaño, Luis Galván, Binello, Astudillo,  Pavón, Luis Antonio “Hacha” Ludueña, que solía jugar alcoholizado y la “rompía”, Oviedo, Bocanelli, Humberto Bravo, Cherini y la excepcional pareja de jujeños, Daniel “Rana” Valencia y Antonio Rosa Alderete. La gran “Pepona” Reinaldi llegó a jugar en ese equipo. Gualberto Vidal Muggione heredó ese equipo que formó Labruna.
  • Independiente de 1977-1978. Ganaba todo desde la Intercontinental de 1974 contra el Juventus. Bochini y Bertoni eran el 10 y el 11 que se entendían a la perfección. En el centro del ataque, Norberto Outes. Pero luego alternaría Alejandro Barberón y Bertoni se haría 7, alternando con el misionero Brítez, ex Colón. Larrosa (ex campeón con Huracán), el “Negro” Rubén Galván, el “Polaco” Semenewicz, Mariano Biondi, el chaqueño Zimmermann, Osvaldo Mazo, ambos también ex Colón, pero sobre todo, la pareja central, con una gran eficiencia, Hugo Villaverde y Enzo Héctor Trossero (igualmente ex rojinegros). El técnico era el “Pato” Pastoriza.

  • Racing de Córdoba de 1980. Subcampeón del Torneo Nacional de dicho año. Fue el primer gran equipo del “Coco” Basile. El “Negro” Ramos, otro de la estirpe nocturna de los Ludueña y Housemann, Lucio Del Mul, Pascual Noriega, Osvaldo Coloccini, Enrique “Quique” Vivanco, Seronero, Aramayo, López, Roberto “Pato” Gasparini, un 10 elegante de lujo, la “Araña”Amuchástegui, Miguel Angel Ballejo y Atilio Oyola.
  • Rosario Central, el campeón de aquel Torneo Nacional de 1980. La “Sinfónica” de Angel Tulio Zof, con Daniel Carnevali, Ghielmetti, Craiyacich y el “Patón” Edgardo Bauza como pareja central, Jorge Eduardo García, Alfredo Killer, el jujeño Bacas, Gaitán, Agonil, Sperandío, el malogrado Félix Orte, ex River y Unión Víctor Rodolfo Marchetti, el marplatense Guillermo Trama y Teglia como temibles delanteros. Alternaban, Mario Finarolli y el luego triunfador en Racing de Avellaneda, Walter Fernández. Era otro lujo verlos jugar juntos. Para siempre, queda en mi recuerdo el triunfo “canalla” en el “Gigante de Arroyito, aplastando por 5 a 1 al Racing cordobés.
  • Independiente de 1984, otra vez con Pastoriza como DT, que llegaría a ganar la Intercontinental contra el Liverpool en Japón. Con el uruguayo Carlos Goyen en el arco, Néstor Clausen, nuevamente Villaverde y Trossero, en la defensa, Zimermann, Pedro Monzón, Carlos Enrique, en el medio, Giusti, Marangoni y Bochini -un jugador de otro planeta-, con Jorge Burruchaga y el “Mago” Merlini como suplente y René Housemann -que jugó poco-, Gerardo “Vieja” Reinoso, “Mandinga” Percudani como 9 y Barberón como 11.

  • Argentinos Juniors de 1985. Enrique “Quique” Vidallé -quien se cansó de ser suplente de Gatti en Boca, en el arco, Carmelo Villalba, Jorge Mario Olguín, José Luis Pavoni, Jorge Pellegrini (ex Colón), Adrián Domenech, el talentosísimo mendocino “Panza” Videla, Sergio “Checho” Batista, Emilio Nicolás Commisso, el “Bichi” Borghi, el “Pepe” Castro y el mendocino Ereros en la delantera, de ese equipo que dirigía el “Piojo” Yudica y llegó al subcampeonato intercontinental, perdiendo la final por penales contra la Juventus de Scirea, Platini, Laudrup y Serena.

  • River Plate de 1986. Campeón intercontinental contra el Steaua rumano, con el “Bambino” Veira como técnico, con Nery Alberto Pumpido, el uruguayo Nelson Gutiérrez, Oscar Ruggeri, Montenegro, Héctor Enrique, Américo Gallego, Raúl Roque Alfaro, Alonso -cuándo no-, el segundo uruguayo, Enzo Francéscoli, el tercer uruguayo y ex policía, Antonio Alzamendi, Amuchástegui, Claudio Paul Caniggia, el puntano “Búfalo” Funes, entre otros. Ya ese equipo -con la publicidad de Neumáticos Fate-, vislumbraba algo de lo que se vendría en lo noventa. Era más efectivo que vistoso, pero tenía enormes jugadores y Veira lo hacía jugar muy ofensivo.

  • Rosario Central de 1986-1987, el último Central campeón, con el uruguayo Jorge Fosatti y el médico Alejandro Lanari, como porteros, el “Camello” Di Leo, Balbis, otra vez Bauza, Hernán Díaz (hincha de Colón y de gran paso posterior por River Plate), Julio Pedernera, Cornaglia, Hugo Galloni, el ex Racing cordobés Urruti, Fernando Lanzidei, el “Negro” Claudio Scalise (dueño de un enorme talento pero muy indolente con las prácticas), Osvaldo “Pichi” Escudero, pero sobre todo, Palma y Gasparini, como abanderados de un equipo que tenía otra vez al “Viejo” Zof en la bancada.
  • Boca Juniors de 1991. No se le perdona haber perdido la final con NOB de Rosario por penales en la propia Bombonera, aquel equipo del uruguayo “Maestro” Tabárez, Diego Latorre, Gabriel Omar Batistuta, Alfredo Graciani, Juan Simón, “Chiche” Soñora y con el “Mono” Navarro Montoya bajo los tres palos, era uno de los mejores Boca Juniors que yo haya visto. Un club que no se caracterizó nunca por el buen fútbol pero aquel sí.

Luego en los noventa vendrían el Vélez de Bianchi; el San Lorenzo de Veira y el “Gallego González saliendo campeón en Rosario; el Boca del mismo técnico, tras el fracaso de Bilardo, Caniggia, Maradona -y Macri-; el Independiente de Brindisi; el River de Ramón Díaz y en los dos mil, seguirían Boca multicampeón con Bianchi y Basile; el Racing de Merlo; el Vélez de Bielsa, Piazza y Gareca; el Gimnasia de Troglio; el San Lorenzo de Ramón Díaz; el Lanús de Cabrero y Barros Schelotto;  el Banfield de Falcioni; el Estudiantes de Russo; el NOB de Gallego y “Orteguita”; el River de Astrada y Simeone; el Arsenal de Alfaro; el Argentinos Juniors de Borghi, entre tantos otros teams ganadores, pero eso es “harina de otro costal”. No creo que ninguno de ellos, salvo el Boca de Bianchi sea muy recordado por otros hinchas que no sean los propios. Quizás el Huracán de Angel Cappa, en 2009, heredero de aquella vieja estirpe, pero que no podría salir campeón por un detalle de arbitraje.

Es que “pertenecer -a esta liga del tiki tiki– tiene sus privilegios”. Son pocos los que pueden acceder a ese virtuoso club.

Acerca de Marcelo Montes

Doctor y Magister en Relaciones Internacionales. Politólogo. Profesor universitario, área Política Internacional. Analista de la política exterior de la Federación Rusa. Investigador. Columnista de medios de comunicación escrita, radial y televisiva. http://consultoriayanalisisrrii.blogspot.com.ar/ https://twitter.com/marceloomontes
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