BRASIL: RIO DE JANEIRO (II)

Desde donde se la mire, Rio de Janeiro es una “cidade” extraordinaria, por la gran gama o variedad de rincones, colores y matices, humanos y materiales. La combinación de mar, sol, verde y montaña, hacen de este entorno paisajístico, una de las mayores bellezas que he visto en mi vida.

Las fotos que aquí presento, son interminables pero reflejan esa gran diversidad. Ojalá las disfruten como lo hicimos nosotros.

Yendo hacia la famosa Copacabana. Les advierto que en este ciudad, no todo es praia.

No importan los días, soleados, nublados y hasta lluviosos, siempre cálidos. Se respira un aire festivo pero relajado, como en todo Brasil, pero aquí, es más sorprendente porque se trata de una megalópolis. El popular “Pão de Açúcar” (Pan de Azúcar) al fondo, en una de las fotos.

También hay monumentos históricos en Rio. Este se llama “Monumento aos Pracinhas” y recuerda a los soldados brasileños muertos en Italia durante la segunda gran conflagración mundial. Se encuentra en el Parque Eduardo Gomes, desde su inauguración en el año 1960.

Allá, al fondo a la derecha, se divisa el Cristo Redentor de Corcovado (710 metros por encima del nivel del mar).

Hacia allá, intentaremos subir, aunque no hasta la cima del cerro. Quieren ver Río por sus cuatro costados, desde lo alto?

Seguimos subiendo. Voilá!!!!

Claro, al ver estas imágenes, es inevitable comparar con Buenos Aires. Mi ex compañero de estudios Guillermo Raffo, que vive en Sao Paulo, me advirtió que los cariocas son los equivalentes en Brasil a nuestros porteños, por lo altaneros y orgullosos de su pasado como capital imperial y turística global. Pero obviamente, yendo al plano menos humano y más material, como dice el refrán, “la mona vestida de seda, mona queda”, es decir, por más que el “amigo” Rodríguez Larreta intente “embellecer” a Buenos Aires, aún reconociendo su arquitectura europea antigua, jamás conseguirá dotarla de este tipo de belleza natural.

Entre otras diferencias, el Parque Nacional da Tijuca. En Rio, no hay necesidad de crear nada artificial. Todo es un regalo de la naturaleza. Sobre todo, cuando descubrimos unos personajes especiales, más cercanos a nuestros hábitos humanos, de los que creemos y la famosa fruta carioca, que los chicos del lugar, con mayores talentos que los nuestros, “cazan” de los árboles semiselváticos por doquier. Claro, monos y jaca, qué mas podemos pedir?

Así de pequeños nos sentimos ante tanta belleza. Qué pasaría si los seres humanos, nos rindiéramos de este modo, a los placeres mundanos de la Diosa Naturaleza? sería un mundo mejor, no? muy probablemente. Lo digo, no pensando en términos de turista colectivizado, sino de persona libre, capaz de ejercer esa libertad.

Hasta allí llegamos. Volveremos y sí treparemos hasta la cima.

Pensar que hasta allí subieron personajes de la talla de Albert Einstein, Lady Di, Alberto II de Bélgica, Michael Jackson y el Papa Juan Pablo II, entre otros.

Pero qué pequeños que somos, no?

Acerca de Marcelo Montes

Doctor y Magister en Relaciones Internacionales. Politólogo. Profesor universitario, área Política Internacional. Analista de la política exterior de la Federación Rusa. Investigador. Columnista de medios de comunicación escrita, radial y televisiva.
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