FELIZ CUMPLEAÑOS 82 AL METRO DE MOSCU

Es también conocido como el nombre de “Palacio subterráneo”: fue inaugurado el 15 de mayo de 1935, es el primero del mundo por densidad de pasajeros, transportó hasta el año 2011, a 2.400 millones de pasajeros y el día pico fue el 22 de noviembre de 2011 en el cual transportó a más de 9 millones de personas. Tiene 196 estaciones y una longitud de tendido subterráneo de 339 kilómetros con 12 líneas: es el tercero en el mundo detrás de Londres y Nueva York. Para el año 2020, se prevé la construcción de 78 nuevas estaciones, lo que aumentará la extensión del suburbano en más de 160 kilómetros.

Algo muy relevante, sobre todo, cuando se critica la ineficiencia o la baja disciplina laboral rusas, es que la frecuencia de los vagones es de cada treinta segundos, aún en horas pico, lo cual, a un costo de medio euro -para recorrrer el trayecto total-, es inigualable comparándolo con el subte de cualquier capital europea.

Más allá de estas cifras, el Metro de Moscú o Московский метрополитен (en ruso), un mix especial de historia, arte y misterio, como todo bien público ruso, presenta varias singularidades.

Una de ellas, es que en la línea nº 5, con forma de anillo que se cruza con todas las otras, la megafonía indica a los viajeros el sentido en que viaja el tren utilizando voces masculinas cuando avanzan en el sentido de las agujas del reloj, y voces femeninas cuando va en sentido anti-horario. En las líneas radiales, se utilizan voces masculinas cuando los trenes se acercan al centro de la ciudad, y voces femeninas cuando se alejan.

La línea Koltsevaya -anular o circular- es única. Según la leyenda, Josef Stalin, al escuchar un informe del desarrollo del metro por enésima vez, puso una taza de café sobre el plan del proyecto dejando una mancha redonda sobre la hoja que acabo convirtiéndose en su trazado. Sea verdad o no, esta línea tiene las estaciones más bonitas del Metro y ocupa una parte significativa de nuestra ruta.

Precisamente, relacionado con sa anécdota, otra particularidad del Metro, es su arquitectura. Alguien pensaría en su origen soviético y entonces deduciría su carácter gris y fealdad en estilo. Sin embargo, en realidad, es una verdadera obra de arte bajo tierra. Al recorrer los pasillos de las 200 estaciones, se pueden observar techos, suelos y paredes decorados con mosaicos, esculturas, pinturas, adornos y arañas gigantescas, incluso algunas de ellas, están completamente construidas en mármol. Incluso, cada estación es un tesoro en sí misma, poseyendo su propia simbología histórica, por ejemplo: la Kiyievskaya, construida por Nikita Khruschov en 1953, subraya la amistad de Rusia con Ucrania (la patria del ex líder soviético) y la Bieloruvskaya, con Bielorrusia, las tres repúblicas que firmaron el nacimiento y la defunción de la vieja Unión Soviética. Las fotos del canadiense David Burdeny, quien se tomó el trabajo de sacarlas durante una madrugada donde lo encontró desierto de gente, testimonian semejante belleza subterránea.

La Komsomólskaya por ejemplo, fue diseñada para ser uno de los puntos más transitados del transporte urbano. Su interior es lo primero que ven los que llegan en tren a la capital rusa, ya que es la más cercana a uno de los nodos de tren más importantes de la ciudad: la Plaza de Tres Estaciones. Komsomólskaya fue el punto culminante del estilo imperial del metro de Moscú, creado en época de Stalin. Cuenta con motivos del barroco de Moscú, estilo anterior a la Revolución, y recibió el primer premio en la exposición Internacional en Bruselas en 1958.

La Arbátskaya es parte de parte del centro de transbordos más grande de Moscú, ya que consiste de tres estaciones y es la segunda estación más larga, después de Vorobiovi Gori. En la estación Arbátskaya en la línea Filevskaya (no se conecta directamente con esta estación Arbátskaya) hay una barata, y auténtica, cafetería para los empleados del Metro. Aunque la planearon para su personal todo el mundo es bienvenido. Está ubicada cerca del último vagón y el horario de apertura, es de lunes a viernes de 7 a 18 horas.

Una tercera singularidad es que el Metro de Moscú protegió millones de vidas soviéticas durante la Segunda Guerra Mundial, sirviendo de refugio antiaéreo natural para muchos moscovitas. De hecho, en el año 1943, se contabilizó el nacimiento de 217 niños bajo tierra. Es por eso que muchas de las plataformas se encuentran a más de 85 metros de profundidad, como es el caso de la estación Park Pobedy, a la cual hay que acceder a través de una escalera mecánica que hace un trayecto de 126 metros en tan sólo 3 minutos. Curiosamente la gestión de estas escaleras está a cargo de mujeres que indican cuándo estas ascienden o descienden. Además, al caminar por el Metro, en la actualidad, los ciudadanos pueden divisar muchas puertas y accesos bloqueados, lo cual los hace creer que estos pasadizos son parte de un bunker secreto.

Lo mencionado nos conduce a una cuarta particularidad. Aparentemente y producto de la propia paranoia estalinista, temiendo su propio asesinato y previendo un posible ataque nuclear norteamericano, funcionó -o funciona-, un Metro alternativo al regular y cotidiano. En efecto, según Sputnik, el Metro-2 es el nombre no oficial de las líneas secretas del suburbano de Moscú, ahora supuestamente controladas por el Servicio de Objetivos Especiales de la Administración del Presidente y el Ministerio de Defensa de Rusia. Ese Metro alternativo fue construido durante la época de Stalin y es hasta el día de hoy, una instalación subterránea secreta, por lo tanto, se conocen pocos detalles sobre ella. Se presume que es usado por las autoridades del Kremlin, cuanod deben desplazarse hacia aeródromos o aeropuertos militares, fuera de la ciudad. En 2004, Vladímir Shevchenko, ex jefe de protocolo del último Presidente de la URSS, Mikhaíl Gorbachov, y del primer Presidente de Rusia, Boris Yeltsin, confirmó la existencia del Metro secreto en la capital rusa.

Ah, y como las singularidades no pueden dejarnos a lo largo de este relato, cuando veas a los rusos, tocar las estatuas y monumentos de soldados de la II Guerra Mundial, a lo largo de las casi 200 estaciones, lo hacen porque según ellos, “les da suerte”. Prueba tú.

Acerca de Marcelo Montes

Doctor y Magister en Relaciones Internacionales. Politólogo. Profesor universitario, área Política Internacional. Analista de la política exterior de la Federación Rusa. Investigador. Columnista de medios de comunicación escrita, radial y televisiva.
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