SEIS AÑOS DE AMOR RUSO-ARGENTINO

Un 27 de abril de 2011, conocí su existencia y toda la distancia física que nos separaba a priori, se empezó a diluir. Sus ojos verdes y vitales, ese rápido y firme caminar, ni hablar de su belleza y su rapidez mental, me fueron eclipsando y pronto se convirtió en la primera y única persona de este mundo con la que permito, dominio absoluto.

Admiro su dinamismo, su curiosidad, su detallismo, su apego al pragmatismo, su especial sensibilidad por el arte, su vocación por el permanente autoaprendizaje y es gran mérito de ella, entre otras cosas que nos acercaron, su manejo excelente del español, no obstante que la he hecho sufrir como su alumno de ruso. Es mi gran compañera de la vida, la que me conoce como nadie y la que me contiene, abriga, protege pero sobre todo, la que me alienta, motiva, ansía, extraña y espera.

Tremendamente respetuosa de mis gustos, anhelos, deseos, vocaciones, aún cuando no conociera mi vida anterior, parecía que la adivinaba hasta el más mínimo detalle. No hay término medio para ella y disfruta encantadoramente cuando le planteo alternativa ante determinadas circunstancias especiales que nos toca enfrentar juntos.

Es energética, sanguínea, corazón puro, cuando me ama y cuando reñimos, como toda pareja, sufre y vive sus alegrías como si fueran las últimas, su intensidad es abrumadora y nunca, excepto a fuerza de autocensura, su razón u oportunismo lograron imponerse sobre su fuerza pasional.

Entre tanto legado que me supo transmitir, me enseñó, por ejemplo, que no hay futuro y que sólo reina el presente, sin importar tanto el pasado, al cual yo me solía aferrar. Pero sobre todo, que nuestro destino lo forjamos nosotros, todos los días, minuto a minuto. Como cuando nos despedimos en cada aeropuerto del mundo, en el que empezamos a pesar de las lágrimas, a contar cada día que nos acerca al reencuentro.

Porque de eso se trata la vida, no? De disfrutarla a pleno, con total intensidad y dejando reinar a la emoción. De lo contrario, qué sentido tendría nuestro paso por este planeta.

Ella es sinónimo de vida. Agradezco cada día que haya llegado ese 27A. Mi Katy.

Acerca de Marcelo Montes

Doctor y Magister en Relaciones Internacionales. Politólogo. Profesor universitario, área Política Internacional. Analista de la política exterior de la Federación Rusa. Investigador. Columnista de medios de comunicación escrita, radial y televisiva. http://consultoriayanalisisrrii.blogspot.com.ar/ https://twitter.com/marceloomontes
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